domingo, 20 de febrero de 2011

Cómo mejorar nuestros hábitos alimentarios y no desanimarse en el intento


Seguramente todos en un momento dado, nos hemos planteado mejorar aspectos de nuestra vida, entre ellos, intentar mejorar nuestra alimentación, como proponerse comer más fruta y verdura y dejar de lado otro tipo de alimentos que consideramos más ricos, pero menos saludables, como la comida rápida o los dulces, bollería o snacks o la inseparable tapita del bar cuando vamos a tomar algo.

El problema en este tipo de cambios surge cuando hacemos de las modificaciones en nuestro patrón de alimentación se producen de manera brusca, como pretender pasar de no comer nada de fruta al día, a intentar comer tres piezas o cuando intentamos introducir verduras en nuestra alimentación y las consumimos a todas horas, lo más probable ante este nuevo cambio, es que a corto plazo nos cansemos por no estar acostumbrados a este tipo de rutina alimentaria y nos parezca muy pesado o aburrido.

Por ello, lo que se recomienda  en primer lugar, es pensar qué es lo que queremos modificar en nuestra alimentación, por ejemplo, si lo que queremos es mejorar  nuestro desayuno y sólo tomamos un café con leche bebido, no podemos pretender que a la mañana siguiente realicemos un desayuno completo consistente en tostadas con queso fresco, una pieza de fruta y el café con leche, porque lo más probable es que ni lo intentemos, lo ideal es introducir cambios poco a poco, intentando mantener en lo posible las costumbres actuales, en el caso del desayuno, una opción sería el seguir tomando el café pero además, intentar introducir algún tipo de cereal, como podrían ser unas galletas,  estas no necesitan preparación y no generan sensación de pesadez, de este modo, nos iremos acostumbrando a introducir más alimentos en el desayuno, de modo que a largo plazo podamos ir haciendo más completo nuestro desayuno, llegando a consumir un desayuno completo consistente en lácteo, cereal y una pieza de fruta.

Una vez conseguida esta meta, podemos proponernos mejorar nuestra comida o cena, como por ejemplo, introducir en una de estas tomas, un plato de verdura al día, de modo que cuando hayamos conseguido este objetivo, nos podremos proponer introducir otra ración al día, de manera que la comida y la cena esté presente siempre un plato de verdura y así sucesivamente con el resto de alimentos.

Como vemos, la mejor manera de conseguir el objetivo fijado en nuestra propuesta de mejora de hábitos alimenticios, cosiste en ir haciendo cambios en nuestro patrón alimentario poco a poco, sin prisas y disfrutando de los cambios, no como una imposición ni obligación, de este modo, conseguiremos mejorar nuestra alimentación, notaremos los beneficios y nos sentiremos mejor con nosotros mismos por haber conseguido el objetivo marcado, lo que ayudará a que los mantengamos a largo plazo, mejorando nuestra salud y por tanto nuestra calidad de vida.

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